Sube una foto o escribe un prompt y obtén un modelo 3D imprimible en unos 60 segundos. Cada malla sale hermética y manifold, así que entra en Cura, Bambu Studio o Lychee sin pasar antes por una reparación.

Suelta una foto, un boceto, una captura de un escaneo o una pieza de arte conceptual, o salta la imagen y escribe lo que quieres en lenguaje corriente. Una sola referencia clara vale más que una recargada. Fotografía el objeto sobre un fondo liso, llena el encuadre y evita las sombras duras que ocultan el detalle de la silueta.
Unos 60 segundos después el modelo se abre en el visor del navegador. Gíralo y busca lo que arruina una impresión: aletas finas, islas flotantes, detalles más finos que tu boquilla. Hasta 600K caras significa que el trabajo fino sobrevive, así que un busto de 32 mm conserva la cara en vez de convertirse en un borrón.
Descarga STL para un flujo de impresión puro, u OBJ, GLB y FBX si antes quieres ajustar escala y orientación en Blender. Importa en tu laminador, define altura de capa y soportes, y envíalo. Sin idas y venidas de reparación de malla, sin buscar aristas non-manifold antes del primer laminado. Lamina, previsualiza, imprime.
La mayoría de las mallas de IA fallan en el laminador, no en el render. Meshi AI está construido al revés: primero la geometría, así el archivo que descargas es el archivo que se imprime.
Una malla imprimible no tiene agujeros, ni autointersecciones, ni aristas compartidas por tres caras. Meshi AI lo garantiza al generar en lugar de dejártelo a ti. Carga el STL en tu laminador y la vista previa muestra capas sólidas, no las secciones deshilachadas que da una superficie con fugas.
Las normales invertidas son el asesino silencioso. El modelo se ve bien en pantalla y luego el laminador lee el interior como exterior y ahueca el volumen equivocado. Aquí cada cara se genera con un devanado hacia afuera consistente, así que la orientación de la superficie es una cosa menos que revisar en Blender antes de lanzar una impresión de ocho horas.
STL es el idioma nativo de todo laminador, y está a un clic. Prefiere OBJ para una malla que vas a editar, GLB cuando quieras que los mapas PBR viajen con el modelo para un render, FBX para ir y volver de un DCC. Elige el formato al descargar; no quedas atado a uno solo.
En FDM la geometría es lo bastante limpia como para que Cura y OrcaSlicer generen soportes sensatos sin arreglos manuales. En resina el techo de 600K caras importa más: una miniatura de 32 mm impresa a capas de 30 micras muestra cada pliegue, y hay densidad de malla suficiente para alimentarla. El mismo archivo, las dos máquinas.
La salida de la IA es una superficie, así que el grosor es una decisión que tomas después. Escala el modelo en Bambu Studio o PrusaSlicer hasta que el detalle más fino supere dos anchos de boquilla, unos 0,8 mm con una boquilla de 0,4 mm. Para resina, paredes de 1,5 mm en un cuerpo ahuecado con dos agujeros de drenaje es el valor seguro.
Genera el objeto entero con todo el detalle y luego córtalo. Todo laminador moderno tiene un corte por plano con pasadores de encaje: Bambu Studio, PrusaSlicer y OrcaSlicer lo incluyen. Como la malla es hermética, cada mitad se cierra sola en un sólido en vez de dejar una cáscara abierta que no lamina.
Gratis, desde el navegador, sin instalar nada. Escribe un prompt o sube una foto y ten el STL en cosa de un minuto.
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